Nuestra historia

Somos una organización civil sin ánimo de lucro, respaldada por la Iglesia Católica. Nuestro camino da sus primeros pasos en 1963, cuando Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez inauguró el primer modelo de casa para campesinos, que sería el Hogar Juvenil Campesino de Urrao, Antioquia. Gracias a nuestro Fundador Monseñor J. Iván y a los integrantes de la obra social ALEU sigue la creación de otros Hogares Juveniles; obras que se convertirían en una de las más importantes políticas sociales en favor del desarrollo Agrario del país.

Para nuestro Fundador siempre fue indispensable la educación a los campesinos, por eso pensó en la formación integral de la familia, la promoción de la juventud y las comunidades campesinas del país; todo esto, por medio del concepto de desarrollo rural sostenible y duradero. Para continuar su revolución del amor, contagió a benefactores nacionales e internacionales a seguir trabajando por el agro de Colombia, porque su premisa era que “el futuro de Colombia está en el campo, el futuro del campo está en el niño campesino y el futuro del niño está en nuestras manos”. Por eso, logró consolidar a Hogares Juveniles Campesinos como la única solución al analfabetismo de las juventudes rurales.

Nuestro legado permanece en el tiempo con la RED de Hogares Juveniles Campesinos, que sigue sembrando Paz a través de la enseñanza Católica, Agropecuaria y Recreativa (CAR) a sus Hogareños. Hasta hoy seguimos pidiendo a la comunidad que se vincule a la Fundación Hogares Juveniles Campesinos, para así seguir dándole vida a esta obra, que continúa trabajando por éxodo campesino, contra el hambre y desempleo y contra la injusticia social.

Hasta hoy llevamos 60 años trabajando por la educación de los niños, niñas, jóvenes y adolescentes campesinos del país. Nuestra misión de hacer la revolución del amor no ha cambiado; pero nosotros como Fundación nos hemos transformado al pasar de los años y seguimos transformándonos para seguir “formando a los hombres del mañana que ellos se encargarán de hacer las obras”.

Principios Fundamentales

Misión

Ser el eje del mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad rural, mediante la orientación a los Hogares Juveniles Campesinos, a través de la formación integral apropiada de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes campesinos, para que sean líderes de sus comunidades y autores de su propio desarrollo y del cambio social que asegure una nueva Colombia en paz y sostenible.

Visión

En el 2023 la Fundación HJC estará posicionada como una institución dinámica e incluyente, abierta a las alianzas estratégicas con entidades oficiales y particulares, con parámetros de excelencia para mejorar la calidad de vida de las familias y comunidades campesinas, mediante el crecimiento personal, la formación empresarial, la producción rural limpia y con tecnología apropiada, a través de la orientación a los Hogares Juveniles Campesinos.

Objetivos

Promover el desarrollo integral cristiano de las comunidades campesinas e indígenas y en particular de los niños y jóvenes a través de actividades y programas de carácter educativo, científico, ecológico y cultural que contribuyan a mejorar su calidad de vida, el fomento de la participación, la concertación, la organización comunitaria, y las actividades agropecuarias y agroindustriales que propicien el cambio social de país.

Valores

Autonomía

Responsabilidad

Trascendencia

Espiritualidad

Servicio

Respeto

Nuestro Fundador

Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez

Nuestro Fundador Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez, más conocido como un auténtico sembrador de paz, nació en Sopetrán Antioquia, el 19 de febrero de 1924 y murió en Medellín el 29 de mayo de 2001. Hijo de Eliseo Cadavid y María Onofre, fue el séptimo de nueve hermanos de una típica familia paisa; desde niño se hizo sentir, fue precoz, inquieto, tenaz y luchador, no era el mejor de los estudiantes porque prefería al futbol, fueron esas dinámicas de su infancia las que hicieron comprender a Iván el camino de su vida.

Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez

Su padre siempre creyó en él, a pesar de ser travieso lo veía como el apoyo en la vejez de María Onofre; gracias a las suplicas y ruegos a Dios de su Madre, Monseñor decide entrar al seminario, allí los Sacerdotes Españoles vieron su potencial y encausaron esos dotes de líder y despertaron su amor por estudiar. Se ordenó como Sacerdote de 23 años, en 1947, es ahí cuando comienza su vida pública y se dedica trabajar por sus queridos niños campesinos. Las palabras de su Padre Eliseo, se convirtieron en realidad, pues Monseñor vivió por mucho tiempo con su madre, la llevaba a viajar junto a él, fue su compañía y apoyo siempre.

Su primer apostolado fue en Acandí (Chocó), paso a ser el Rector del Colegio de Santa Fé de Antioquia, fue Cooperador en Cañasgordas, docente en el Seminario Mayor de Antioquia; y después el Obispo lo envío a estudiar Derecho Canónico en la Universidad Javeriana y luego en la Universidad Gregoriana de Roma y de regreso de Roma en 1956 llegó a Urrao Antioquia, como Rector del Liceo Regional Simón Bolívar, y es allí donde inició su sueño.

Desde que Monseñor llegó a Urrao como rector dio todo su apoyo a la comunidad, e inició su gran obra con la convocatoria a todos los estamentos de la región y a la comunidad urraeña para la construcción de una Ciudadela Estudiantil y deportiva (única en el país y mereció un reconocimiento de la Presidencia de la República con la Orden de San Carlos y de Coldeportes Nacional), para las familias desplazadas por la violencia, su legado comenzó con la construcción de 84 casas con huertos. Esta fue la primera semilla que Monseñor sembró para luego pensarse en Hogares Juveniles Campesinos.

En 1963 se inaugura en Urrao Antioquia el primer Hogar Juvenil Campesino de Colombia, convirtiéndose en el Hogar cuna de este legado, esté sería un modelo de desarrollo urbanístico-rural sostenible, donde estuvieran los Hogares. Para Monseñor este fue el inicio de su sueño, porque no pensaba solo en los campesinos de Antioquia, sino en los de toda Colombia.

Por su amor a los campesinos y el sueño de ver una Colombia nueva, Monseñor desde 1965 hablaba de una revolución del amor, o sino esperaríamos la del odio muy pronto. Por eso nunca se detuvo, era un hombre ilustre, tenía Doctorado en Derecho Canónico, Filosofía, Teología y lenguas. Sin embargo, su actitud ante la gente era pacífica, sencilla y amorosa. Todo esto le sirvió para seguir adquiriendo conocimientos, recopilando ideas y promoviendo su obra Hogares Juveniles Campesinos, en más de 50 países de los Cinco Continentes.

Gracias a sus ideales, su convicción, su arduo trabajo y constancia, Monseñor Cadavid recibió condecoraciones y reconocimientos de presidentes, reyes, primeros ministros y organizaciones estatales nacionales e internacionales. Él se volvió un referente de las soluciones al éxodo, al desempleo y la educación de los campesinos.

En su Revolución sin fusiles, se reconocen sus frases célebres como: “El amanecer de una Colombia nueva” “La paz vendrá del campo” “o hacemos la revolución del amor, o tenemos que soportar, y muy ligero, la otra, la del odio” “el futuro de Colombia está en el campo, el futuro del campo está en el niño campesino, y el futuro del niño campesino está en nuestras manos”. Sus epítetos siempre buscaron llevar las miradas a el campo de Colombia.

Después de recorrer por años los campos de Colombia y varios países del mundo, buscando apoyo para sus Hogares Juveniles, ya se sentía cansado, por eso en 1995 decide refugiarse en el Hogar Sacerdotal San Juan Eudes de Medellín. Allí vivió los últimos seis años de su vida, alegre y tranquilo.

En mayo de 2001 muere este autentico sembrador de paz, dejándonos este legado de amor y paz.

Galería Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez

Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez
Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez
Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez
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Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez
Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez
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